Laicos en el mundo

Una pasión común, Dios y los pobres

Laicos en el mundo

La Comisión Internacional para compartir el carisma con los laicos existe desde hace 21 años, dando continuidad a una historia construida por muchas personas. En la actualidad, está compuesta por seis miembros: la hermana María José Valejo, de España; la hermana Patience Maphashi, de Burkina Faso; Norma Benítez, de Estados Unidos; Georges Lubamba, de la República Democrática del Congo; Jordi Gomes, de España; y Solange Galdino, de Brasil.

Es con gran alegría que presentamos el documento «Laicos en el mundo», elaborado con la participación de laicos de varios países. Su misión es acercar a las fraternidades repartidas por todo el mundo a través de una red de comunicación que favorezca el intercambio y la ayuda mutua, apoyando y fortaleciendo a los grupos dentro de la gran familia universal, tal y como deseaban los fundadores: el padre Pernet y Antonietta Fage.

Gracias a todas las personas que pusieron su granito de arena en la confección y la traducción… y de una manera especial a Isa Moreno por el formato.

Solange Galdino, Comisión Internacional para Compartir el Carisma con Laicos

A veces estamos tan metidos en el día a día de nuestra realidad, de nuestro grupo, que se nos olvida cuánta gente comparte este mismo camino en otros lugares. Hay laicos y laicas vinculados a las Hermanitas de la Asunción en África, América, Europa y Asia, viviendo un mismo carisma desde realidades muy distintas.

Por eso, este documento nace de las ganas de conocernos mejor, de poner rostro a esa comunidad y descubrir quiénes somos, dónde estamos y cómo vivimos la espiritualidad de las Hermanitas en cada lugar. Reúne las aportaciones de los propios grupos y está pensado para seguir creciendo y actualizándose con nuevas experiencias.

Lo bonito de recorrer sus páginas es descubrir cuántas formas hay de vivir este camino. Cada grupo tiene su historia, sus necesidades y su manera de implicarse. Algunos se centran más en la formación o el acompañamiento; otros desarrollan proyectos sociales, educativos o comunitarios. Al conocerlos, encontramos experiencias que nos resultan familiares y otras que nos dan ideas para nuestros propios grupos.

De eso se trata: de conocernos, compartir lo que hacemos y aprender unos de otros. De sentir que no caminamos solos y de seguir dando vida, juntos, a algo que ya está presente en tantos rincones del mundo.

Alberto Romero Vallejo, Miembro del Equipo de Pastoral Juvenil Vocacional de España

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