Kinshasa : junto a las familias desplazadas de la meseta de Bateke
La guerra a estado cerca de nuestra casa
La comunidad de Mpasa/Kinshasa desea compartir con ustedes a través de este canal lo que estamos viviendo con las familias, la gente del campo y las localidades, los agricultores, los jóvenes y los niños que se encuentran en nuestro campo de cultivo.
Una guerra que se extiende hasta las puertas de Kinshasa
Además de la guerra en el este del Congo, hace dos años estalló en el oeste una guerra étnica entre Bayaka y Teke en el territorio de Kwamuntu, en la provincia de Mayi Ndombe, y este conflicto armado se extendió hasta la provincia de Kinshasa (capital), concretamente en el municipio de Maluku, donde tenemos un campo de cultivo (en la meseta de Bateke).
Este conflicto ha provocado el desplazamiento de varias familias. El Estado congoleño ha desplegado al ejército para garantizar la paz y la calma. Esto implica el abandono de sus casas, campos, aldeas, tierras… Estas familias se encuentran en una situación de precariedad y pobreza extrema: falta de agua potable, alimentos, medicamentos, las mujeres dan a luz en sus casas sin asistencia médica… Se han interrumpido las actividades escolares de los niños… El número de casos de violencia sexual está aumentando en la meseta de Bateteke, los padres se ven obligados a trasladar a sus hijas pequeñas al centro de Kinshasa, especialmente a las afueras de nuestra capital, en el municipio de N’sele, donde se encuentra nuestra comunidad
Una presencia fraternal entre las familias desplazadas
Esta realidad impide el trabajo en nuestros campos, ya que habíamos cultivado cuatro hectáreas de mandioca y no hay posibilidad de continuar con la cosecha como estaba previsto… Esto nos invita a reinventar nuestra misión, estamos en comunión con este pueblo que sufre. Cuando vamos al campo, los visitamos, nos reciben con alegría, y tenemos miedo de ir, pero la presencia de los militares nos ha tranquilizado. Nuestra contribución es rezar por la paz para que cada uno recupere su casa, su tierra y su pueblo. Les llevamos esperanza y consuelo. Les ofrecemos trabajo para que por fin puedan encontrar la posibilidad de continuar con su vida, ya que no saben adónde ir, qué hacer, cuál será su futuro.
Las palabras de Jesucristo nos inspiran y nos mueven: « Son como ovejas sin pastor… denles ustedes mismos de comer » Mc 6,30- 44
El acceso de vehículos (motocicletas y vehículos grandes…) se vuelve difícil para sacar los productos agrícolas de nuestro campo.
Las hermanas de San José de Turín y nosotras somos las únicas que ofrecemos trabajo a estas personas. Estar cerca de estas familias sin esperanza es nuestra única preocupación e inquietud.
Le pedimos a Dios que nos dé prudencia y valentía, ya que el lugar es un poco menos seguro para nuestras vidas.
La presencia de militares tranquiliza a la población, pero no es suficiente porque tienen miedo y desconfían. Estamos limitadas, no podemos dar trabajo a toda esta gente, respondemos según nuestra capacidad y nuestras posibilidades.
Seguimos discerniendo en comunidad para ver qué más podemos hacer, aparte de lo que ya hacemos ante esta realidad, siendo prudentes y vigilantes ante lo que ocurre.
Contamos con vuestro apoyo y vuestras oraciones.
La comunidade de Kinshasa
Somos pequeñas, pero nuestra misión es grande
